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Dicen no a embargos

7 July 2010
Propietarios cuyas casas corren el riesgo de ser embargadas, amenazaron ayer con hacer su vivienda, con todo y cama y muebles de dormitorio, en las oficinas de JP Morgan Chase en Century City.

La estratagema, llevada en conjunto con organizaciones sindicales y grupos defensores de personas que están a punto de ver sus hogares confiscados, ocurrió en el edificio en que se alojan las oficinas de de Peter Baker, el presidente de Chase en California.

La protesta, en la que participaron varias familias, se hizo para presionar a esa institución a forjar soluciones para reducir las deudas de los acreedores que se encuentran en situaciones parecidas a la de Debora y Tommy Beard.

"No hemos faltado un solo pago. Hemos cumplido pero ahora dicen que nos quitarán la casa", era el mensaje de Debora para Baker.

El año pasado, dijo, un mes después de que su propiedad entró en proceso de ejecución, ella y su marido se acogieron a un plan de modificación temporal ofrecido por Chase. Este los obligaba a pagar una mensualidad de prueba con la esperanza de poder negociar una reducción de su deuda al banco. Pero después de todo, dijo, la institución financiera ha reiniciado las acciones para quitarles la casa.

Activistas de Alliance of Californians for Community Empowerment (ACCE), organización a la que pertenecen los Beard, exigieron que JP Morgan Chase ofrezca modificaciones permanentes que puedan ser costeados por los propietarios. Pero para que esto pueda ser así, aseguraron, es necesario que los bancos recorten el monto del capital principal que deben sus acreedores para que el valor de las hipotecas se nivele con los precios actuales de las viviendas.

"Nuestra meta principal es que la gente conserve sus casas", expresó Gary Glazier, un portavoz de Chase, dirigiéndose a los manifestantes. Con ese propósito, agregó, el banco dispone de nueve centros en California desde hace dos años.

Chase ha autorizado 80 mil modificaciones de prueba. Glazier no informó cuántas se han traducido en arreglos permanentes.

Las familias presentes en riesgo de ejecución dijeron al ejecutivo que han seguido las instrucciones del banco, pero que a la larga, o no han logrado comunicarse con los agentes hipotecarios de Chase, o no han obtenido acuerdos de hipotecas costeables para su nivel de ingresos.

Dora Holliday, de 69 años, explicó a Glazier que en una ocasión gastó $54 en gasto de envío de documentos, sin resultados.

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http://www.impre.com/laopinion/noticias/la-california/2010/7/9/dicen-no-a-embargos-198319-1.html